Ibiza y Formentera, un destino con mucha Historia

Si por algo son internacionalmente conocidas las Islas Pitiusas es por sus increíbles playas y la amplia oferta nocturna de sus discotecas. Pero los “explorers” no nos conformamos con el tópico y nos gusta exprimir nuestros destinos al máximo. Además de la completa oferta gastronómica que puedes leer en este otro post, la Historia y la Cultura también tienen su espacio en las islas. Si en tu visita a Ibiza y Formentera estás cansado de tostarte al sol y de la música electrónica de sus famosas discotecas, te recomendamos cinco destinos culturales imprescindibles.

Dalt Vila, el corazón histórico de Ibiza

Sin duda, el conjunto monumental más impresionante de ambas islas es la Dalt Vila (Villa Alta), el centro histórico de la capital ibicenca. Se trata de una auténtica ciudad amurallada que esconde estrechos y empinados callejones muy fotogénicos. Tras pasar, frente al Mercado Viejo, por el monumental Portal de Ses Taules, del siglo XVI, déjate llevar por un laberinto de callejuelas en el que encontrarás esculturas romanas incrustadas en el paramento, capillas enrejadas, casas encaladas y unas increíbles vistas del puerto de Ibiza. De camino a la Catedral de Santa María de las Nieves, te toparás con el Ayuntamiento de Ibiza, un antiguo convento dominico. Unos estrechos túneles excavados en la roca unen ambos monumentos y nos sorprenden con recreaciones de la vida en la isla en siglos pasados. En las inmediaciones de la Catedral busca la capilla de San Ciriaco, según la leyenda fue la puerta secreta que los cristianos usaron para arrebatar la ciudad a los musulmanes en el siglo XIII.

Puig de Missa, una iglesia-fortaleza

En el otro extremo de la isla, en Santa Eulalia del Rio, se encuentra otro de los lugares más mágicos de Ibiza. Se trata de un templo del siglo XVI que desde la costa parece más una fortificación. De hecho, esa fue su función durante siglos, proteger a la población de las incursiones de piratas del norte de África. Sus paredes encaladas, su jardín-cementerio y los ventanales con vistas al azul Mediterráneo nos dan la sensación de encontrarnos en una isla griega. Dentro del complejo también podrás visitar un pequeño Museo de Etnografía que recrea la vida tradicional de los payeses o campesinos de la isla.

El Faro de Julio Verne

La diminuta Isla de Formentera esconde una sorpresa en su punto más alto. El Faro de la Mola, construido en el siglo XIX, aparece mencionado en una novela de Julio Verne. A pesar de que el escritor nunca estuvo en las Baleares, conocía estos parajes gracias a la descripción de su amigo el archiduque Luis Salvador de Austria. La Mola, con su misterioso faro erguido sobre imponentes acantilados es, sin duda, una de las visitas imperdonables en Formentera.

Parada en Santa Gertrudis

Volviendo a Ibiza, no podemos dejar de nombrar Santa Gertrudis. El encanto de este pequeño pueblo reside en sus calles peatonales, casas encaladas y terrazas. En el centro de la población, una bonita iglesia del siglo XVIII, sencilla y con mucho encanto.

La Atlántida estuvo en Ibiza

Pedrera de Cala d´Hort es conocida popularmente como Atlantis, porque la leyenda ha situado en este paraje la mítica isla descrita por Platón. Al misterio contribuyen las enigmáticas esculturas talladas en la piedra que los canteros extrajeron de estos acantilados para construir las murallas de Ibiza. A Atlantis se llega descendiendo por un barranco de complicado acceso durante unos 30 minutos, por lo que, por propia experiencia, recomendamos ir con calzado adecuado, agua y fruta. El esfuerzo vale la pena al llegar al extraño paisaje con piscinas naturales que se forman en el hueco de la piedra extraída por los canteros, las grutas, las esculturas talladas y el agua cristalina.

En definitiva, la oferta de las Pitiusas es amplísima y además de disfrutar de recónditas calas y una excelente gastronomía, hemos podido comprobar que las islas tienen mucho que dar de sí en el plano cultural.

Texto y fotografías de Adrián Yánez (@AdrianYanezEs)

Txema Marín

Soy Txema, estudié Turismo, me dediqué a la comunicación tecnológica y, posteriormente, también a la gastronomía. Así que con esos tres antecedentes, lo único que podía hacer era montar un blog que los aglutinase e invitar a buenos amigos a compartir sus experiencias :)

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