A una hora de Córdoba, la ruta del sabor

¡Qué rica es Andalucía! Un tesoro con mil y un sitios por descubrir. Playas espectaculares, montañas con cimas inalcanzables, historias milenarias y una gastronomía envidiable. En Urban Explorers hacemos una parada en una provincia extraordinaria: Córdoba. Allí comenzamos la ruta Sabores de la tierra con los amigos de A Una Hora De. Una fin de semana enriquecedor en todos los sentidos.

Palma del Río

Nuestro viaje arranca en un Ecosport de Tysa Ford para visitar en una tarde la coqueta Palma del Río, un municipio de poco más de veinte mil habitantes, que ofrece a sus visitantes una hospitalidad entrañable. Entre sus encantos destaca un fabuloso palacio Portocarrero. Monumento catalogado como BIC (bien de interés cultural) y que aúna diversas culturas. Se apreciaban restos arqueológicos y zonas de los siglos XV y XVI. Como consejo, no te pierdas sus puestas de sol en los jardines.

Un paseo por el casco histórico bien merece la pena, sobre todo la plaza en la que reside el Ayuntamiento, repleta de vida y con un encanto muy particular. Para finalizar el día nos alojamos en el hotel Monasterio de San Francisco–cortesía de Booking.com–, que empezó a construirse en 1492. Modernidad y tradición se mezclan a las mil maravillas en unas habitaciones a las que no les falta ni un solo detalle.

Montemayor

Con el estómago lleno tras un copioso desayuno visitamos Montemayor a bordo del nuevo Ford Fiesta gracias a Tysa Ford. Su techo solar es una absoluta gozada. Las vistas desde el mirador del castillo de esta localidad son sublimes. Lástima que no pudiésemos disfrutar de la visita al monumento por ser de titularidad privada. Montemayor es una localidad pequeña, de no más de cuatro mil habitantes. Se ubica en la campiña cordobesa y es famosa por su uva Pedro Ximénez y sus bueno vinos.

Visitamos el Centro de interpretación de la ruta del vino Montilla-Moriles con la exposición ‘Memorias del Pedro Ximénez’. Imperdible para conocer más sobre la elaboración de este manjar. No te vayas sin probar el vino. Ya lo dicen los refraneros, come y bebe, que la vida es breve.

Montalbán

Muy cerquita de Montemayor se encuentra Montalbán. También famoso por sus vinos, como no podía ser de otra forma, pero también por otra cosa: sus ajos. ¿Alguien no conoce el famoso ajo de Montalbán? Tuvimos la oportunidad de visitar la fábrica de ajos de La Abuela Carmen. Una maravilla. Aprendimos sobre el proceso de fabricación de las distintas variedades de ajos y tuvimos hasta una degustación con su cebolla y ajo negro como productos estrella.

En la misma localidad tuvimos ocasión de apreciar la belleza de la ermita del Calvario y las Bodegas del Pino, la mayor productora de Pedro Ximénez del mundo. ¿Parada para comer? ¡Por supuesto! Uno de los mejores restaurantes de Montalbán para disfrutar de la gastronomía local es Casa Maguillo. ¡Lujazo!

La Rambla

Después del almuerzo visitamos La Rambla, la capital mundial de la cerámica. Allí nos recibieron en el Ayuntamiento para hablarnos de las virtudes de la localidad. Tuvimos la ocasión de visitar el Museo de la Cerámica y de conocer de primera mano el trabajo de un maestro ceramista. ¿Cómo no podíamos llevarnos de recuerdo un pequeño botijo? El agua sabe mucho mejor.

Montilla

El atardecer sabe mejor en Montilla. Aroma y sabor a vino. Una ciudad monumental con casas nobiliarias, palacios, monasterios e iglesias por descubrir. En Montilla conocimos el museo Garnelo y apreciamos la vida que tienen las calles de la localidad. Nos alojábamos ahí por cortesía de Booking.com.

Por la noche, cena de gala en las prestigiosas bodegas Pérez Barquero. Para comenzar, una visita por las instalaciones, aprendiendo de la elaboración del vino. ¡Cuna del amontillado! Para terminar, un menú maridado con vinos de Montilla. Escandalosamente bueno.

Por la mañana despertamos tempranos para ver el amanecer en la campiña desde el molino de aceite de Francisco Bellido. Nos tomamos un desayuno molinero con un aceite de esos que quitan el sentío y un jamón ibérico exquisito.

Con el estómago lleno acudimos a las tierras del Lagar Cañada Navarro. Aprendimos sobre vinos y viñas, sobre levaduras y fermentaciones. Y claro, no pudo faltar una copita en el corazón de Montilla-Moriles.

Poco antes del almuerzo continuamos con nuestra ruta Sabores de la tierra. ¿Próxima parada? Bodegas Robles. Si las visitas, te quedarás con la boca abierta. Paco Robles, su fundador y padre de la criatura, ha ideado un concepto muy atractivo para vender su pasión: su vino. Nuestra querida Alma Alanís lo bautizó como el Steve Jobs del vino. Razones no le faltan. Vinos ecológicos con un sabor extraordinario. Enoturismo a la máxima potencia. ¡Visítalo!

Aguilar de la Frontera

Para el almuerzo paramos en Aguilar de la Frontera. Una portentosa localidad que nos recibió en su plaza de San José, una plaza de planta octogonal, que se levantó en 1813. Una maravilla, ya que solo se conocen tres de su tipo en toda España. A la pertinente visita al ayuntamiento le siguió una ruta a pie por el casco histórico de la ciudad, un tour que finalizó en el castillo con unas vistas legendarias.

Almorzamos en el Gran Bar, cuya comida hace honor a su nombre. ¡Por fin cayó el flamenquín cordobés! ¡Ñam! ¿Y de postre? Visita obligada a pastelería Solano, una de las más antiguas. Hace dulces desde 1913. Producto artesano y con un sabor exquisito.

Toda aventura tiene un final y la nuestra pone su punto aquí. Un fin de semana lleno de emociones, cultura y sabor, mucho sabor. Córdoba ofrece multitud de variantes, todas bellas y exquisitas. Un lujo poder formar parte del programa A Una Hora De. Como siempre, agradecemos la labor de los patrocinadores –Cruzcampo, Booking.com y Tysa Ford–, que nos miman a cada segundo; y a todos los organizadores y pueblos que nos han ofrecido tan calurosa acogida.

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