La sierra de Cádiz, también se come

Andalucía es un auténtico tesoro plagado de mil y un rincones por descubrir. Abruma. Es poderosa y generosa. Te da todo lo que le pides sin querer nada a cambio más que tu embelese y gozo. Cádiz es una buena muestra de lo que ofrece la región. Una provincia con MAYÚSCULAS. Un espacio que atesora playas de ensueño, historias milenarias, senderos infinitos que recorrer, el arte su gente, pueblos blancos y puros y una gastronomía que nunca podrás olvidar. Porque la Sierra de Cádiz, también se come.

Cádiz es muchas cosas. Más de las que caben en un artículo como este. Por más que juntásemos letras, no podríamos más que dar con una mísera muestra de la esencia gaditana. Por eso, queremos centrarnos en sus fantásticos parajes serranos, los pueblos blancos de Cádiz, que no solo se fotografían, también se comen. Hacemos un recorrido puramente gastronómico por algunas de las localidades más emblemáticas de la sierra de Cádiz. ¿Nos acompañas?

Salinas romanas de Iptuci

El primer alto nos lleva a un paraje situado en Prado del Rey, entre el Parque Natural de Sierra de Grazalema y el Parque Natural de los Alcornocales. Privilegio. Se trata de un lugar muy original y que bien merece una visita. Hablamos de las salinas romanas de Iptuci, únicas en Andalucía, que recogen el agua de un manantial para producir esa sal artesanal de interior.

Hay que remontarse a época romana para dar con el origen de este lugar. Está situado en el antiguo poblado de Iptuci, que actualmente ocupa el yacimiento arqueológico Iptuci de los tartessos. La sal se produce gracias a un pozo subterráneo procedente del subsuelo de la Sierra de Grazalema. Es curioso comprobar que su caudal no varía en todo el año, siempre sale la misma cantidad llueva o no llueva, haga frío o calor. Algo que no cambia desde su creación.

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Es la única salina de interior de Andalucía que permanece explotada desde tiempos antiguos. Se sigue sacando la sal de forma absolutamente tradicional y artesana. De ello se encarga una familia salinera, que actualmente va por la quinta generación.

Entre sus productos, destacan la flor de sal, que se recoge a unas horas determinadas del día y que se forma por suspensión sobre el agua y las escamas de sal, todo un lujo utilizado en la alta cocina y para ese chuletón de ternera retinta. ¡Delicia! También la sal virgen, natural y deliciosa. Nos encanta este “oro blanco”.

Quesería artesanal El Bosqueño

Hablar de la Sierra de Cádiz es hablar de sus famosísimos y emblemáticos quesos. Una buena opción para descubrir este manjar es visitar el Museo – Centro de Interpretación del Queso El Bosqueño, situado en El Bosque. Allí puedes comprar y degustar productos de la zona, pero también vivir una experiencia muy quesera. A través de infografías puedes conocer el proceso de fabricación de los quesos, ver en tamaño real cómo son los animales que producen la leche para esos quesos, visionar un interesante documental e incluso hacer un taller de elaboración de esos manjares. ¡Visita imprescindible!

El Bosqueño. Sierra de Cádiz.
El Bosqueño. Sierra de Cádiz.

El Bosqueño es la primera quesería de la Sierra de Cádiz. Sus quesos provienen de la oveja merina de Grazalema y de la afamada cabra Payoya. Los premios que reciben sus productos se muestran orgullosos en las paredes de este centro, donde destaca su sabrosísimo queso emborrado en salvado de trigo, tercer mejor queso del mundo en los World Cheese Awards 2016.

Cenas con encanto en El Bosque

El río Majaceite recorre el bellísimo municipio gaditano de El Bosque. Un pueblo con un encanto muy particular y que recomendamos visitar para pasear por sus empedradas callejuelas y para organizar una cena tan agradable como deliciosa. Allí se encuentra el restaurante La Divina, de Antonio Galindo. Un local que cuenta con el beneplácito de Mauro Barreiro, gran chef de la provincia. Si te fijas en su carta, verás productos típicos de la zona impregnados de la curiosidad que siempre aporta Mauro a sus platos. Cocina de origen y de kilómetro cero. Desde la sal de la salina de Iptuci, hasta los quesos de El Bosqueño.

Un horno de leña preside la cocina y se muestra absoluto protagonista de las recetas que en ella se fabrican. Ensaladas con verduras y hortalizas ecológicas, carnes de ternera retinta de primerísima calidad y hasta postres repletos de sabor. Sin olvidar la larga y variada carta de vinos andaluces. Siempre producto local.

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Desayunar en un palacio

¿Imaginas poder arrancar el día con un sustancioso desayuno en una Casa Ducal del siglo XVIII en plena Sierra de Cádiz? Deja de imaginar, el sitio que buscas se llama Hacienda El Rosalejo. Casa Ducal de los Ahumada, situada en el municipio de Prado del Rey.

Su estilo colonial de las Américas se le debe a Don Agustín de Ahumada, virrey de México. Él mismo encargó la construcción de la casa a Don Francisco de Bruna y Ahumada, regidor de los Reales Alcázares de Sevilla.

Una maravilla poder disfrutar del desayuno en un salón al que no le falta ni un solo lujo o en unos jardines que emanan paz y tranquilidad. No es de extrañar que sea un lugar elegido por muchos novios y novias para celebrar allí su enlace matrimonial. Éxito asegurado.

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Ubrique, mucho más que piel

El mundo de la piel tiene su capital en Ubrique, un municipio de algo más de diecisiete mil habitantes y que está repleto de vida. La mayoría de su población vive gracias al curtido de las pieles, que les han hecho famosos en el planeta. Sin embargo, no todo es piel en Ubrique. Nada de eso. Su paseo por el casco histórico es una auténtica gozada y claro, de tanto subir y bajar cuestas, los gemelos te piden energía. Para llenar el buche una fantástica opción puede ser El Laurel Gastrobar. Una propuesta del hostelero Miguel Rosado. Se especializa en asados de carne, aunque en su carta encontrarás todo tipo de manjares.

Empieza con un quesito de la zona y un buen jamón ibérico. Continúa con un poco de ensaladilla casera. Da paso a una ensalada con jamón de pato y cítricos. Exquisitez. No dejes de probar las croquetas y el queso frito y termina con una buena carne o un pescado en salsa de carabineros. ¿Y de postre? Saborea su surtido más dulzón

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Una noche con estrella

Para finalizar este recorrido gastronómico por la sierra gaditana, nada mejor que divertirnos en el alojamiento rural Tambor del llano. Un enclave perdido pasado Villaluenga del Rosario, en el Alto de los Alamillos. Por la carretera que llega hasta su puerta se aprecia en la lejanía la silueta de la coqueta Grazalema. Allí podrás hacer desde turismo ecuestre, hasta cursos de coaching con caballos, pasando por una noche aprendiendo de astronomía o incontables rutas de senderismo. Y claro, todo esto con un restaurante de suprema calidad como base.

En el restaurante de Tambor del llano solo cocinan con género de proximidad. Vinos de la tierra y productos de su granja ecológica. Su propuesta se adapta a todo tipo de paladares. Especialmente recomendable su deliciosa crema de castaña, con una receta tan casera como secreta, y su pierna de cordero al horno. Se te hará la boca agua.

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Y con el estómago bien lleno, nada mejor que perderse por la serranía gaditana para quemar esas calorías de más. Su naturaleza te cautivará y sus pueblos harán que solo pienses en volver una y otra vez.

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