Paseo gastronómico por la Sierra de Cádiz

Cádiz, tacita de plata. Cuna de antifaces y males cantados a ritmo de coplas al tres por cuatro. Fina arena y océano en calma. Atardeceres en el castillo de San Sebastián y sentir el poniente en el baluarte de los Mártires. Un sinfín de detalles que hacen de esta ciudad un rincón en el que perderse. A solo una horita en carretera de esta hermosa capital puedes disfrutar de paisajes de ensueño en una de las sierras más coquetas de Andalucía. Una ruta por  la sierra de Cádiz para saborear la naturaleza en su más puro estado.

Con la iniciativa A una hora, promovida por la Red Guadalinfo y patrocinada por Cruzcampo, Booking, Inauto Citröen y Tysa Ford, tuvimos la oportunidade recorrer y comernos la sierra de Cádiz. Un fin de semana extraordinario con multitud de matices por descubrir. Dos días y medio de placeres gastronómicos –entre otras cosas– que se resumen en una sola palabra: sabor a sierra.

Arcos de la Frontera

Esta villa ha sido un lugar geográfico clave desde su fundación romana. Eso ha hecho que multitud de civilizaciones se hayan cobijado entre sus muros a lo largo de la historia. Arx-Arcis era el nombre que le pusieron los romanos, que significa fortaleza en las alturas. Con la llegada de los musulmanes pasó a ser Medina-Arkos y pese a que fueron expulsados en tiempos del rey Alfonso X El Sabio, su estilo árabe se plasmó en sus empinadas cuestas, estrechas calles y blancas casas.

Tras un paseo por esta tierra es normal que se te abra el estómago. Nosotros no tuvimos la oportunidad de comer aquí, pero hablando con los lugareños nos destacaron varias cosas. En primer lugar sus vinos. Los caldos arcenses están cogiendo gran fama, sobre todo sus tintos. Unos vinitos que acompañan a la cocina de la huerta, como ellos llaman a su gastronomía por elaborar platos con verduras y legumbres. Y también los potajes de acelgas y la alboronía –guiso con calabaza, garbanzos y tomates–, que son las estrellas de muchos bares y restaurantes. ¿Y de postre? Cualquier dulce artesanal de las muchas confiterías que te encuentras en la zona. ¡Qué delicia!

Bornos

La siguiente parada por la sierra de Cádiz nos llevó a Bornos, un enclave cuyo conjunto histórico es una absoluta maravilla. Casas señoriales con cientos de años de historia, palacios, iglesias, monasterios y conventos. Exquisiteces arquitectónicas que seguro te abren el apetito.

Su cocina es muy parecida a la de la vecina Arcos. Destaca un guiso denominado Abajao, una especie de crema de espárragos que quita el sentío. La ganadería retinta también tiene un hueco en la carta de muchos restaurantes y en otoño son especialmente sabrosas las piezas de caza como aves y liebres. Cada año se celebra la feria del caracol en Bornos, donde este molusco se elabora de multitud de formas diferentes.

El Bosque

Desde hace ocho años, en noviembre la gente de El Bosque se echa a las calles para conmemorar el bicentenario de su nacimiento como municipio. La idea es recrear la zona como si estuviésemos viviendo doscientos años atrás. Una fotografía muy elaborada con autóctonos y foráneos disfrutando de disfraces, cerveza en cuencos de barro y carnes a la brasa.

En esta época del año, El Bosque se llena de turistas y sus bares no paran de recibir público. Así, los cocineros tienen una buena forma de dar el do de pecho y mostrar orgullososos los productos locales. ¿Qué podemos comer aquí? Carnes, embutidos y, sobre todo, quesos.

Hablar de El Bosque es hacerlo de El Bosqueño, una fábrica artesanal de quesos –la primera quesería de la sierra de Cádiz– en la que cuidan con especial celo la elaboración de quesos con leche de oveja grazalemeña y cabra payoya. Un tipo de queso que está cerca de conseguir la Denominación de Origen protegida y cuyo sabor no te dejará indiferente.

Ubrique

La tierra de la piel. Al igual que Bornos, Ubrique está declarada como Conjunto Histórico. Se encuentra ubicada en la covergencia de los parques naturales de Grazalema y de los Alcornocales. Una situación geográfica privilegiada que te hará tropezar alguna que otra vez, porque no podrás parar de contemplar el paisaje. Un casco antiguo muy apetecible, casi tanto como su gastronomía.

La cocina tradicional de Ubrique nos habla de todas las civilizaciones que se han asentado en este municipio. Una prueba de fuego que pasan con nota los restaurantes locales ante los paladares más exigentes. Los potajes, como en toda la sierra gaditana, son exquisitos. Las migas cocidas son todo un lujo y su cordero lechal payoyo un auténtico regalo para tu estómago. ¡Deléitate con estos manjares!

Grazalema

Viajamos al corazón de la sierra de Grazalema para visitar el pueblo homónimo. Pintoresco pueblo blanco de la sierra de Cádiz, que tiene la osadía ser el punto en el que más llueve de toda la península ibérica. El agua forma paisajes muy versátiles que sacarán lo mejor de tus dotes como fotógrafo. Merece mucho la pena una escapada al puerto del Boyar, a más de mil metros de altura, para contemplar una puesta de sol única. Una puesta de sol que sabe diferente con un buen surtido de quesos de la zona y un vinito Cream para entrar en calor ante las bajas temperaturas.

Medina Sidonia

Cerramos el fin de semana gozando de la maravillosa Medina Sidonia. Una localidad fundada por los fenicios y que está declarada Conjunto Histórico y premio al Embellecimiento de los Pueblos Andaluces. Un pasado muy rico, que no solo ha dejado intacto el sabor medieval en sus calles y edificios, también en su gastronomía.

Entre la multitud de restaurantes que ocupan Medina Sidonia, destaca uno por encima del resto, El Duque. Una mezcla de tradición y modernidad con unas carnes muy jugosas. Imperdible el brazuelo de cabrito horneado de manera tradicional. Pero no podemos escribir de Medina Sidonia sin hablar de su verdadera estrella gastronómica, sus dulces.

Este pueblo es un referente repostero en toda Andalucía. Los dulces asidonenses son un absoluto manjar. Son muchos los obradores que se distribuyen por las blancas callejas de la zona y en casi todos las colas de público agolpado ante sus puertas habla de su fama. La receta más popular es la del alfajor, un dulce de tradición árabe cuyo sabor te recuerda a los frutos secos y a la miel. Los piñonates, tortas pardas y amarguillos también merecen la pena dejar hueco en el estómago para el postre. ¡Éxito asegurado si los llevas a casa como regalo!

Termina el viaje y nos preparamos para el próximo. Agradecemos la labor que realiza el proyecto A Una Hora, de la Red Guadalinfo y en manos de David García Pérez, por su difusión del turismo rural.

Desde Urban Explorers agradecemos a Guadalinfo, Booking, Cruzcampo, Tysa Ford e Inauto Citröen la organización de encuentros como este. Cerramos ya la maleta pero dejando hueco para más aventuras.

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