Oleoturismo, viaje entre olivos y aceites de Jaén

Nos vamos de oleoturismo. La provincia de Jaén es la máxima productora de aceite de oliva del mundo, por lo que una visita por ella no estaría completa sin degustar al menos uno de sus preciados AOVE, que como todo foodie o comidista sabe, AOVE es el acrónimo de Aceite de Oliva Virgen Extra, el llamado oro líquido.

Gracias a Guadalinfo y su proyecto A una hora de, que nos llevó de ruta por varios pueblos de la provincia de Jaén, tuvimos la suerte de degustar varios aceites de oliva virgen extra, entre ellos, algunos de los mejores del mundo, los llamados ‘Jaén Selección’, los Oscar del sector oleícola.

Como el concepto de oleoturismo va más allá de la mera degustación, en este post proponemos una ruta del aceite por la provincia de Jaén, que nos lleve desde los campos de olivos a las almazaras, desde las catas de aceite hasta la rica gastronomía entorno a este zumo.

Jaén tiene 66 millones de olivos, así que no es difícil seleccionar una localización para visitar una finca de olivos. Destacan los olivos milenarios de Martos o los olivares entre cerros y valles de la reciente inaugurada Vía Verde del Aceite. Un recorrido sobre el oleoturismo señalizado en bicicleta o andando, que discurre sobre las antiguas vías del “Tren del Aceite” que hasta 1985 unía Jaén y Puente Genil, pasando por Torredelcampo, Torredonjimeno, Martos y Alcaudete.

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Por el camino, habrá oportunidad para parar en los bares y restaurantes para degustar la gastronomía de Jaén elaborada con el mejor aceite de la zona. Aquí se come mucho y bien: tapas, ensaladas y guisos donde no falta el aove: pipirrana, alboronía, remojón, ajo atao, gazpachuelo, o pollo a la secretaria.

No nos podemos ir de Jaén sin conocer de cerca todo el proceso de elaboración del aceite de oliva. Nosotros tuvimos la suerte de realizar una visita guiada por la cooperativa agrícola de Bailén, Picualia. Allí pudimos conocer las instalaciones de una gran almazara que usa las tecnologías más avanzadas al mismo tiempo que conserva las raíces tradicionales. Consulta qué almazaras que se pueden visitar.

Por último, después de un paseo entre olivos y la visita a una almazara ya es hora de realizar las compras o souvenirs que a todo turista le gusta llevarse como recuerdo. En este caso, tenemos la suerte de que el recuerdo podremos saborearlo cada día en nuestro hogar. Si de Suiza hay que traerse chocolate, de Bélgica, cerveza; o de Francia, vino; de Jaén hay que traerse aceite.

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¿Cómo reconocer un buen aceite de oliva virgen extra?

Como nos explicaron en la cata que de aceite que disfrutaremos en Picualia, estos son los consejos a tener en cuenta a la hora de comprar AOVE, estés o no de oleoturismo:

1. Para reconocer un buen aceite lo primero y más evidente es que este ha de ser VIRGEN EXTRA, obtenido directamente de las aceitunas más sanas y sólo mediante procedimientos mecánicos.

2. Asegurarnos de comprar aceite de la campaña actual. Al contrario que el vino, el aceite se degrada con el tiempo.

3. El AOVE de primeras cosechas o cosechas tempranas (septiembre-octubre) es el de mejor calidad, pues el zumo obtenido es el más rico en polifenoles, aromas y matices.

4. Al contrario de lo que se cree, el color del aceite no está relacionado con su calidad. No por ser más verde, es mejor.

5. Tampoco la variedad de aceituna implica mayor o menor calidad. Picual, arbequina o cornicabra son diferentes tipos de oliva, con lo que el sabor y texturas finales no serán los mismos en el caso de uno u otro aceite.

6. Los mejores envases son aquellos que protegen de la luz, la aireación y el calor. Mejor si son de cristal y opacos.

7. En una cata, el buen AOVE huele a fresco, te transporta al campo, no a la fábrica.

Y al regresar de este viaje, te das cuenta que el oleoturismo no consiste simplemente en comprar aceite, pues para eso podemos ir a cualquier establecimiento gourmet de nuestra localidad… ¡en Jaén es mucho más! Es pasear entre olivos, pisar la tierra y sentir el frío del invierno jienense o el fuego del verano, descubrir el gusto a tomatera y almendra de un AOVE de picual, desayunar tostadas de pan y aceite bajo las murallas de la fortaleza de la Mota, merendar mermelada de arbequina o observar ese mar infinito de olivos desde las almenas del Castillo de Baños de la Encina.

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